ASÍ ERA VENEZUELA

El tradicional comercial navideño de Plumrose

Marcando el inicio de la Navidad en Venezuela

Plumrose


"¿Me da un jamón Plumrose?


Hay ciertos comerciales que trascienden su propósito original y se convierten en auténticos tesoros de la memoria colectiva. Uno de esos tesoros atesora el espíritu navideño de toda una nación: el comercial de televisión de Plumrose de Venezuela.

Este anuncio no era simplemente un medio para promocionar un producto, sino una suerte de alarma que despertaba en nuestro inconsciente el inicio de la temporada navideña.

Corría el año 1986, y la escena se desarrollaba entre la Panadería Brioche de Las Mercedes, Sabana Grande y Chacaíto. El mensaje del comercial iba más allá de promocionar un jamón; era una oda a la época de compartir, un recordatorio de los valores que encierra la Navidad.

La niña dulce de la propaganda, María Andreína Rauseo, y el vendedor, Gilbert Ducournau, se convirtieron en rostros entrañables que personificaban el espíritu festivo que envolvía al país en esos días.

El impacto del Jamón Plumrose en aquellos años no solo se debía a su calidad excepcional, sino también al hecho de que, a pesar de su costo, la gente siempre encontraba la manera de reservar un espacio para él en la mesa navideña.

Era una tradición, un gesto que simbolizaba la importancia de compartir y celebrar en familia. El comercial no solo vendía un producto, sino que sellaba un pacto emocional con el consumidor, prometiendo no solo sabor y calidad, sino también la incorporación de Plumrose en la construcción de memorias familiares navideñas.

La música del comercial, interpretada por Marisela Pérez, desempeñó un papel crucial en la construcción de esa conexión emocional. Su melodía se convirtió en un himno que resonaba en todos los hogares venezolanos, marcando el inicio de la cuenta regresiva para la tan esperada celebración.

La letra, aparentemente simple, encerraba la promesa de hallacas, árboles decorados y la llegada del Niño Jesús o de Santa Claus, elementos fundamentales en las tradicionales festividades venezolanas.

Con el pasar de los años, el comercial de Plumrose se convirtió en un ícono de la temporada navideña. Transmitido varias veces al día, se integró de manera orgánica en la vida de las personas, generando un impacto que iba más allá de lo comercial.

Su presencia constante en la televisión durante diciembre se convirtió en una especie de ritual que marcaba el comienzo oficial de la Navidad.

La popularidad del comercial fue tal que, con el tiempo, se convirtió en blanco de parodias en programas humorísticos de televisión. Sin embargo, estas parodias solo sirvieron para fortalecer la relevancia del anuncio original, demostrando que su impacto iba más allá de la intención inicial de promocionar un producto.

El comercial de Plumrose de Venezuela no es solo un recuerdo nostálgico de una época pasada; es un testamento vivo de la capacidad de la publicidad para trascender su función comercial y convertirse en parte integral de la identidad cultural de un pueblo.

Cada diciembre, al escuchar la canción que nos recuerda al Jamón Plumrose, revivimos no solo el sabor de un producto, sino la esencia misma de la Navidad venezolana y la importancia de compartir y celebrar en compañía de nuestros seres queridos.

En ese anuncio, encontramos no solo un producto, sino un pedazo de nuestra historia, una conexión perdurable con las tradiciones que dan forma a nuestra identidad.

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