Subiendo el televisor por las calles de un barrio de Caracas

Subiendo el televisor
13 de septiembre de 1954. El sector en el que vivía todavía no contaba con agua potable, y el televisor más caro se pagaba con 0.30 bolívares por mes. Los vecinos nos ayudaron a subirlo a la casa, ya que pesaba mucho y no contábamos con ningún otro tipo de transporte. Era el único televisor de todo el barrio, y muchos niños venían a tocar la puerta en la tarde para verlo, porque era algo fascinante.

Caracas era una ciudad muy diversa, en la que se respiraba la prosperidad, pero no era así tan fácil, porque había que trabajar muy duro para comprar algo como un simple televisor. Para ese entonces no era nada común tener un aparato de esos, y los vecinos pedían permiso para ver el único canal que transmitía, sin importar que fuese a blanco y negro.
Los niños de la zona eran los que más se sentían cautivados cuando veían ese enorme y pesado aparato de vidrio con imágenes en blanco y negro y emitiendo sonidos. Poco a poco se fue convirtiendo en un entretenimiento que mantenía a las familias dentro de sus casas durante largas horas. Sin saberlo, estábamos entrando en una era de diversión y espectáculos, pero también de sabiduría, ya que la información nos enseñaba lo bueno y lo malo... lo que no conocíamos, y muchas veces lo que no queríamos conocer.

La Televisión entonces no tenía las cesuras ni reglas absurdas que hoy en día se tienen en cuenta, y se respiraba un aire de libertad en la programación. En la mañana las noticias para toda la familia, al mediodía las novelas para las amas de casa, en las tardes las comiquitas para los niños y adolescentes que llegaban de la escuela y en la noche para los adultos, transmitían películas y novelas más apasionantes. Así todo era perfecto.
televisor

Con el paso de los años, después de 1960 ya era muy común ver televisores en muchas viviendas y hasta en los barrios más pobres. Allí estaban Renny Ottolina, La cruzada del buen humor, el Musiú Lacavalerié, Guillermo González, Cantinflas, El Zorro, Orlando, Isa Dobles, El Observador Creole, y muchos otros más que nos hacían entretenernos durante todo el día. La programación era bien seleccionada.

Los modelos de televisores de la época iban evolucionando, aunque se observaban muchos con carcasas de madera, pero ya comenzaban los de plástico a aparecer poco a poco. Los que conocimos esta mágica época, aún recordamos las antenas de bigote, la posición en la que debíamos ponerlas, el control remoto que no era más que el niño de la casa corriendo para cambiar o altear. 

televisor
Al apagar el televisor, la imagen se cerraba como una ventana. En muchos aparatos quedaba un punto blanco en el medio de la pantalla y se iba deshaciendo poco a poco, como quien apaga una vela. Estos aparatos eran enormes y pesados, y no podíamos levarlos a cualquier parte. Algunos afortunados tenían un mueble que venía con ruedas y con el que podíamos mover el televisor por toda la casa.

Una época maravillosa, que con todas las complicaciones que pudiéramos haber tenido, dejó en nuestras almas y mentes toda la alegría de estar conectado con una antena a un medio de comunicación. Solo los que tuvimos estos aparatos, sabemos lo felices que podíamos ser al verlos con sus pantallas bien brillantes y su sonido monofónico genial.

televisor antiguo

televisor antiguo

televisor antiguo

televisor antiguo

1 comentario:

  1. si yo iba ala casa de la vecina a ver la tv eramos bastante niños nos sentabamos en elpiso no habia muchas sillas despues mi papa nos compro uno marca RCA COMO AÑO 67

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